¿Escribir un artículo para el blog es más sencillo que grabar un video o grabar es más sencillo que escribir?
Hombre, pues depende:
¿Eres tímido? Escribe
¿Hablas mal? Escribe
¿Eres perfeccionista? Escribe
¿Tienes tiempo para reflexionar? Escribe
Para todo lo demás me ha parecido mucho más sencillo esto de grabar un video. Os dejo mi estreno como youtuber y espero vuestra sincera, siempre sincera, opinión:
Nos encanta etiquetar. A nosotros mismos o a los demás, bueno, a los demás quizás nos gusta todavía más. El caso es que yo siempre he flirteado con la etiqueta de gurú, de gurú friki, pero de gurú al fin y al cabo.
En tiempos pasados esa etiqueta me llevó a la radio, a eventos, incluso me reportó algún que otro regalo, pero desde que no escribo con asiduidad ni en blogs ni en twitter (quiero pensar que por la llegada del quito hijo hace ya más de un año) este tipo de contactos habían desaparecido.
Hasta que hace unos días, en twitter, surgió la pregunta en un tweet público:
- "Hola Jaime. ¿Nos podrías seguir? Queremos enviarte un DM para proponerte algo que seguro que te interesa. ¡Gracias!"
¿Desconfío o confío? Les di el voto de la confianza. Poco tenía que perder y detrás de la pregunta estaba nada más y nada menos que Movistar
Al poco tenía el resto de la oferta, ya por mensaje directo (DM), me remitían entradas para los playoff de la liga ACB con tan solo meter un hashtag #movistarlikes en tres tuits sobre el encuentro entre el Real Madrid y el Andorra.
Acepté el reto y automáticamente pasé a ser un influencer en las redes. Mis tuits tenían precio. Por si fuera poco, me remitieron en el mismo envío otras entradas para un hipotético tercer partido que finalmente fue necesario para cerrar la eliminatoria. Doble ración de influencerismo.
Si a alguno le molestó que vendiera mi cuenta al capitalismo, pues que se calme. Mi postura en las redes es de absoluta transparencia, WYSIWYG (What You See Is What You Get). En ningún caso los vendería a causas en las que no creyese o que me provocasen cualquier tipo de conflicto.
No soy un Ironman. No he corrido una maratón, ni he escalado
un 8.000, ni siquiera he pedaleado
hasta la cima del Tourmalet. En este mundo
de vidas radiadas en las redes sociales, siempre edulcoradas como un guion de
Hollywood, donde los días grises no tienen reflejo, nuestra rutina diaria
parece no existir, parece no tener valor ante las gestas de otros que
decidieron priorizar determinados retos en sus diferentes momentos vitales.
Ojo, que me parece una pasada el esfuerzo que realizan y no
está al alcance de cualquiera, pero hoy no va de ellos. Va de esos héroes
cotidianos que afrontan el día a día con valentía y esfuerzo, y no lo cuentan
en las redes sociales. El o la cabeza de familia que estira sus escasos
ingresos para cubrir el mes, los padres y madres que sacan a sus hijos adelante
en solitario, aquellos que luchan con una enfermedad o los que ya están desahuciados
por una dolencia sin remedio y aprovechan su siempre escaso tiempo entre
nosotros. Los que cuidan a enfermos o los que conviven con una minusvalía, en
sus propias carnes o cuidando a sus seres queridos. Otros que tuvieron que
emigrar, para salvar su vida, dar oportunidades a sus hijos o para prosperar.
Hay familias numerosas donde la vida no es algo sencillo, personas que sufren
acoso en sus trabajos, colegios o familias… la lista puede ser tan larga como
personas hay en este mundo.
Todos tenemos nuestros Ironman, maratones y retos en la
vida. No son siempre buscados, la mayor parte de las veces son piedras con las que
tropezamos en el caminar de nuestra existencia sin pretenderlo. Podemos tardar
en superar ese tropiezo, cambiar el rumbo que teníamos o quedarnos bloqueados
en él, pero las redes sociales no suelen enterarse, muchas veces ni nuestros
mejores amigos son conscientes de lo que nos ocurre, pero no por ello debemos sentirnos
menos orgullosos de afrontar cada una de las pruebas que nos encontramos.
No soy un Ironman. Pero tengo un blog y cuento estas cosas.
NOTA: La foto sí es de un Ironman. Mi amigo Dani que también tiene este entretenido blog
Ser un innovador era de lo más exclusivo. Me gustaba serlo. En toda su extensión. Me encantaba conocer cosas nuevas a traves de blogs, twitter o encuentros, hibridar teorías y negocios, poner en marcha nuevas formas de hacer las cosas, transportar a mi trabajo diario cosas que antes no se habían hecho, compartirlas con compañeros de la vieja escuela que aportaban su punto de vista y, juntos, cambiar formas y modos que parecían inmutables.
Todo ello se servía con altas dosis de ficticia clandestinidad, reuniones paralelas, comidas furtivas, visitas fugaces. Todo formaba parte del decorado y del aliciente, de forma simultanea, cualquier cosa valía con tal de diferenciarse de la rutina y de la indiferencia de muchos que no creían en los cambios.
Pero se puso de moda hablar de Innovación.
Y toda la exclusividad se ha venido abajo. "Pero eso es mejor, por fin el mensaje ha llegado a todo el mundo", sois unos ingenuos. Muchos de esos nuevos innovadores lo hacen como rutina, sin sentirlo, sin quererlo. Es simplemente la nueva rutina a seguir para sobrevivir en las organizaciones, se les llena la boca hablando, pero hacer, lo que se dice hacer, hacen poco. Y mucho menos innovar.
Y por el camino nos han hecho perder esa clandestinidad, esas señas de identidad que nos hacían únicos. Todos tienen twitter, incluso blogs, pero no crean valor, tímidos retuiteos de los gurús y famosetes de turno y algún que otro artículo con sabor a 2007.
Estamos en 2015 y todo el mundo va a lo mismo, habla de lo mismo y aparenta hacer lo mismo. Pero tu y yo sabemos que, como decía Martes y 13 hace 25 años, "es lo mismo, pero no es igual". Simplemente se necesita encontrar la nueva manera de marcar la diferencia. Afortunadamente la busco, y buscar es la antesala del éxito.
Porque yo sigo queriendo innovar, sigo viviendo la innovación.
Uno de los palabros de moda, especialmente entre los que trabajan en el sector financiero es "Fintech". No encontrarás mucha gente que te sepa definir exactamente lo que significa, para empezar no tenemos claro si es un adjetivo o un sustantivo, pero se usa y mucho.
Como muestra de hasta donde puede llegar nuestro amor por misteriosos anglicismos cargados de modernidad, incluí hace unas semanas el término en mi perfil de Linkedin. Resultado inmediato: un río de nuevos contactos y oportunidades indudablemente surgidas a raíz de la dichosa palabrita.
Fintech es una palabra compuesta a partir de dos palabras inglesas "Financial Technology" y se utiliza para etiquetar a todos los negocios y líneas de trabajo basadas en el uso de software y aplicaciones informáticas para proveer servicios financieros (en la wikipedia en inglés está extensamente descrito).
La capacidad de proceso de los sistemas informáticos de los bancos unida a la existencia de potentes dispositivos móviles en nuestras manos ha disparado las posibilidades de existencia de nuevos y complejos servicios que nos ayudan a relacionarnos con nuestros bancos y los medios de pago, incluso de maneras que no habíamos previsto.
¿Y quién se dedica a esto? Pues un poco todos, empresas de tecnología jugando a ser bancos y bancos jugando a ser empresas de tecnología, surgen interesantes modelos híbridos como la última apuesta del fondo inversor en innovación del Banco Santander. Como se anunciaba hace muy pocos días (enlace a nota de prensa), el Banco Santander invertía en Cyanogen a través de su brazo inversor especializado en nuevas tecnologias (http://santanderinnoventures.com/). Cyanogen, pese a tener nombre de medicamento :-), es una potente empresa que ha saltado de hacer personalizaciones del sistema operativo Android a crear su propio sistema operativo para móviles en un ambicioso proyecto. Y Santander no quiere ser un cliente sin más de las plataformas sino ayudar de primera mano en la construcción de la misma, aprendiendo y, a la vez, ofreciendo todo su know how, para que sea un éxito.
Vivimos tiempos híbridos. Y el mestizaje es bueno. Siempre.
Tendemos a meter web 2.0 y a todas las redes sociales en el mismo saco.
Blog, twitter, facebook, instagram, foursquare, pinterest, youtube, Whatsapp (¿es whatsapp una red social?)... Cada una de ellas sirve para diferentes objetivos y tiene su público segmentado por edades, gustos, relevancia o inmediatez. Y por tanto cada una de ellas tiene sus ritmos y tiempos, cuando publicamos un artículo, cambiamos nuestro estado o colgamos una foto o un video nos encontramos con diferentes comentarios y feedback en cada una de ellas.
Probad por ejemplo con una foto concreta y ponerla en las diferentes redes sociales. Un mismo contenido servido en diferente envase a un público a veces común, a veces diferente. Hay amigos a los que sigo en varias redes sociales y cuelgan automáticamente lo mismo en twitter, en facebook o en Instagram, incluso siendo yo el mismo, mis comentarios o mi silencio varía de una red a otra.
Además, mirándolo con mayor distancia, ser buen comunicados en, por ejemplo, twitter no te convierte en un buen bloguero o en amigo interesante en facebook. Incluso tengo buenos amigos del mundo real verdaderamente infumables en las redes sociales. A algunos ni les sigo, a otros les sigo pero no les presto mucha atención.
Tampoco es para que te sientas identificado con esto último. Perdón por la reflexión :-)
En resumen, hay excelentes twitteros que son blogueros aburridos y blogueros interesantes con timelines soporíferos. Incluso apasionantes muros de Facebook con decepcionantes comunicadores en twitter.
Y luego los que son muy interesantes online pero aburren cuando los conoces personalmente. De estos tengo varias decepciones, quizás por mis altas expectativas previas a la llamada desvirtualización. Curioso.
Apreciado lector. Una vez existió un servicio que se llamaba Google Reader. Era un agregador de noticias especialmente útil para estar informado de una gran variedad de fuentes y que, cada vez que actualizaban su contenido, este llegase automáticamente a tu lista de artículos pendientes de lectura sin necesidad de ir a comprobar las actualizaciones en cada uno de las webs de origen.
Google Reader era un lector de RSS (que es como se denomina técnicamente este servicio que permitía rastrear las nuevas publicaciones). No era el único, hay más, por lo que su desconexión desde julio de este año no debería ser un problema para los que hacemos uso de este tipo de tecnología, más allá de la inconveniencia de buscar alternativa y mover tus datos, Google ofreció un servicio que permitía una migración rápida y sencilla, desde los servidores de Google a la nueva casa que eligiera cada uno. Pero el caso es que por pereza o inercia, el cambio a otra fuente no está siendo fácil y muchos nos estamos quedando por el camino.
Resultado: leo menos blogs, muchos de ellos de amigos, y tengo problemas para estar informado de manera sencilla y regular de las cosas que me interesan o del devenir de esos amigos. Curiosamente muchos de ellos ya eran amigos antes pero otros muchos han sido contactos que la lectura mutua de blogs nos llevó a una sencilla y sincera amistad. Un efecto secundario, en este caso como creador de contenidos como este que estás leyendo, es que tengo la sensación que estoy perdiendo a parte de mis lectores habituales de la misma forma que otros creadores de contenido me han perdido a mi.
Como lector de contenido hay alguna alternativa. Twitter es un buen paliativo, pero no todo el mundo tiene Twitter o no es tan interesante publicando en su Twitter como lo era en su blog. Además no maneja la información de forma estructurada.
Como productor de contenido, estoy todavía más perdido. Por si acaso, he reforzado Facebook, asegurándome que mis actualizaciones del blog quedan a disposición de mis contactos en esta red social, normalmente amigos y familiares cercanos. También Google+ y Linked in muestran mis actualizaciones
En resumen. Me es más difícil participar de la conversación que propugna mi querido Manifiesto Cluetrain (del que ya hablamos en el blog). No he encontrado todavía un sitio que me permita hacer lo que hacía Google Reader y mientras tanto tengo la sensación de estar perdiéndome cosas muy interesantes y dejando de leer a personas que tienen mi respeto y admiración. Espero que no me lo tengan en cuenta.
Nos equivocamos. Es fácil perderse, salirse del camino correcto y no todos los caminos llevan a Roma. No.
Tener un blog y no escribir en el con regularidad es equivocarse. No lo sustituyas por reflexiones más o menos apresuradas en facebook, twitter o cualquier otro medio. El blog sigue siendo útil y, lo que es más importante, permanece en el tiempo y no pierde validez, no es flor de un día ni gloria efímera, ya lo dijo alguien antes que yo: "lo escrito, escrito está".
Revisando estadísticas históricas de este blog se puede ver como ciertos contenidos son atemporales y siguen teniendo vigencia y un flujo de visitas reseñable. Es cierto que en todos estos años han cambiado muchas cosas, desde la tecnología en nuestras manos para leer artículos (móviles, tabletas...) como nuestra forma de escribir (cada vez más breve y superficial) o consumir contenidos (de forma rápida).
Muchos abandonamos nuestros blogs y muchos estamos volviendo a ellos, parecen tener vida de nuevo y de manera regular intentamos traer interesantes reflexiones a la palestra. Otros no se fueron, tan sólo se transformaron, como Antonio con Error 500, donde los posts redujeron su longitud y su profundidad, pero su número se incrementó.
Nos equivocamos, pero esta vez hemos rectificado a tiempo, creo. depende de ti, lector.
Este blog se aloja en Blogspot, el servicio gratuito de Google para publicación de blogs. Recientemente he descubierto que además de navegar con el diseño que en su día elegí y adapté yo mismo, también puedes probar con nuevas vistas que Google ofrece por defecto:
Todas estas vistas tienen sus ventajas e inconvenientes y, dependiendo del contenido y objetivo de los artículos del blog unas u otras cobran mayor sentido.
Al final lo que intentan encontrar es la solución óptima para consulta de información desde dispositivos de todo tipo: PC, netbooks, portátiles, tablets de todos los tamaños...
No existen resoluciones ideales o interfaces óptimas cuando unos navegan con un ratón, otros con un touchpad y otros con sus propios dedos. A mi la que más me gustó fue la "sidebar" ¿y a ti?
Cuando uno decide escribir un blog aduce todo tipo de razones. Recuerdo que alguno de los primeros artículos de esta colección, hace casi tres años, ya fue redactado en este sentido. Algunas veces los blogs se centran en una temática concreta en las cuales su autor o autores son especialistas o aficionados, muchos de ellos son escritos en un estilo personal, pero la temática es disciplinadamente cuidada para no diferir mucho de esa línea de trabajo primigenia.
Otras veces los autores mencionan específicamente el carácter personal del mismo y se guardan para si mismos la capacidad de hablar y opinar de lo que en cada momento consideran oportuno. Se trata de los blogs personales, en efecto, como este que lees ahora mismo.
Normalmente camuflamos nuestro ego tras evasivas del tipo "lo utilizo a modo de biblioteca personal", chorradas, lo que escribimos y contamos es para que lo lean los otros, por eso miramos las estadísticas y sonreímos reconfortados cuando las visitas crecen y los comentarios generan más y más conversación.
Eso no quita que a través del complejo proceso que existe detrás de la publicación de un artículo, el propio autor gane conocimiento, ejercite su mente y razone y estructure cada palabra o frase que llega a la redacción definitiva. Escribir ayuda a pensar, pero no escribimos un blog para eso, lo escribimos para que nos lean. Amigos, familia, compañeros de trabajo, desconocidos: PARA QUE NOS LEAN. No hay que ser Sigmund Freud para adivinarlo.
Si solo quisiésemos pensar escribiríamos en un papel o en un documento que quedase alojado en nuestro disco duro, no a la vista de todos.
Eso sí. Todo blog personal tiene al menos un artículo en el que el autor casi pide perdón por hablar de un tema especialmente alejado de la temática habitual. Un artículo que siempre comienza indicando que, al tratarse de un blog personal, uno habla de lo que le apetece. como yo en el siguiente artículo. No os lo perdáis, controladores, sindicalistas y políticos en un mismo saco.
Camino inverso. Dirección contraria. "Back to the basics" que dijo mi "jefe" alguna vez. Cuando parece que todo se digitaliza algunos ya están de vuelta y se van separando de tecnología y artificios para volver a la esencia del ser humano.
Realmente no se desprenden de la tecnología, sino que se apoyan en ella para recuperar valores que la tecnificación en la que vivimos a veces nos hace olvidar. Por ejemplo, esto no consiste en ir sin teléfono móvil por el mundo, sino utilizarlo para estar más cerca de las personas de las que nos separa la distancia física.
Toda esta reflexión viene a cuento de un artículo sobre innovación titulado "De la cultura digital a lo material" que Juan Freire escribió hace casi un año en el blog que La Catedral Online tiene para estos temas. Además me hizo acordarme de mis amigos los consultores artesanos, un grupo formado alrededor de lo que yo llamaría, con todo el cariño del mundo, Asociación de Autoayuda para Consultores Independientes.
El caso es que como es muy complicado dejarles allí un comentario (requiere hasta registro previo) me he dicho a mi mismo que bien merecía un artículo y así, con más extensión y consistencia de lo que implicaría un comentario de 140 caracteres en Twitter, podernos preguntar sobre tendencias y modas tecnológicas que nos rodean:
¿Qué es Facebook? Facebook es la necesidad de estar cerca de gente a la que queremos y estimamos.
¿Qué es Twitter? Twitter es la necesidad de estar con gente que piensa como nosotros
¿Qué es Foursquare? Foursquare es la necesidad de sentirnos seguidos y recordados allá donde vamos
¿Qué es este blog? Este blog es la necesidad de pensar en voz alta.
Estamos en la primavera de lo 2.0. Miras a un lado y florece un blog, al otro lado crece sano el buzz de Facebook, un poco más allá canta alegre el pajarillo de twitter mientras las mariposas revolotean alrededor de un Community Manager.
Tanto tiempo intentando evangelizar de las ventajas de la colaboración y la conversación en Internet, la llamada web 2.0, que ahora uno se queda sin palabras cuando ve que la llamada adquiere masa crítica. Tuiteo poco, actualizo el blog menos y rara vez comento en los blogs que leo. Por lo que dice Alfonso Alcántara (@Yoriento) parece enfermedad extendida.
Eso sí, cada vez estoy más convencido de que este es el camino correcto, asistiendo a una revolución casi en primera persona. A ver si aprovecho un rato y empiezo a leer "Todo va a cambiar" de Enrique Dans. A mi padre le ha gustado mucho y por lo que cuenta va de revoluciones.
Desde hablar con mi padre y su interés por tener perfil en facebook a sus casi 70 años a mentalizar a mis compañeros de trabajo de la importancia de dominar las redes sociales tanto a nivel interno como para conversar con nuestros clientes. Parece que la primavera viene cargada de píldoras para terminar de empujar a los incrédulos del social media dentro de la revolución que supone la conversación.
El primero de los videos tiene unos meses y lo encontré enlazando desde twitter un comentario de Tristán Elósegui hasta leer un artículo de su blog. El objetivo del mismo es definir que es "Social Media":
El segundo vídeo es la actualización a mayo de 2010 del mencionado vídeo original de "Social Media Revolution". Otro "abridor de ojos" 2.0:
No me siento a gusto con ello, pero cada vez se espacian más las actualizaciones en mi propio blog. No se si se trata del propio ciclo vital del blog, de la influencia de otras herramientas y redes sociales, de mi carga de trabajo o de mi propia circunstancia personal, ya sabéis que lo de tener hijos es precioso pero te obliga a priorizar tareas.
Pensar en el ciclo de vida del blog es fácil. Los blogs se empiezan con ilusión, cada nueva entrada es como un hijo, luego saltan a la implicación, donde las entradas cobran significado y se convierten en algo necesario de contar, el siguiente punto es la obligación, donde uno empieza a forzarse a escribir porque las cosas ya no fluyen como antes y luego viene la etapa de abandono, normalmente salpicada con entradas llenas de arrepentimiento y contrición haciendo propósitos de enmienda que nunca llegan a buen puerto.
Otras herramientas como facebook, twitter o los últimos bluf de Google (Wave y buzz) también restan atención a los blogs y en concreto a tu propio blog. Es especial Twitter, la llamada red de microblogging consume y quema muchas ideas que antes eran el germen de un buen artículo tras su maduración a fuego lento. También aporta ideas, ero la propia inmediatez del servicio obliga a no valorarlas adecuadamente.
Otra excusa, no por cierta menos casposa y falsa, es la carga de trabajo. Bueno, es la 1 de la mañana y tengo el portátil del curro a mi vera, aprovechando para dar curso a correos y temas que el día a día no te permite tratar adecuadamente.
Para terminar mi circunstancia personal. Quien tenga un hijo de corta edad ya sabe de lo que hablo. Pues os podéis imaginar, yo tengo tres de esos entre 7 y casi 3 años. Os he puesto una foto del verano pasado.
Afortunadamente toda esta verborrea incontenible me ha permitido escribir un artículo decente y con un poco de cada una de las fases: con ilusión, implicación, obligación y firme propósito de no dejaros abandonados tanto tiempo...
En estos tiempos de crisis y paro, ni los gurús ni los visionarios de nuestro ecosistema laboral se encuentran a salvo de sumergirse en el océano del paro, víctimas de un remolino potente del que no podemos escapar fácilmente.
Pero el problema no está en caer, nadie está a salvo de caer ya sea por sus acciones o como "daño colateral" de otras cruentas batallas, el verdadero problema está en volver a levantarse. Eso si queda en el debe de cada uno de los parados de este país: buscar y prepararse al máximo para rendir a tope en la competición de encontrar un trabajo.
¿Y si nos centramos en qué aporta internet a los demandantes de empleo? Aporta muchas webs de búsqueda de empleo y contacto directo con muchas de las empresas que siguen contratando. Pero, un verdadero gurú de Internet como sois todos los que leéis estas líneas, no se conformará con una búsqueda tradicional sino que recurrirá a la herramienta de moda, las redes sociales, y al consejo de los mejores especialistas.
Lo de las redes sociales va con cada uno: facebook, twitter, linked in, xing... cada una con sus pros y sus contras. En cambio, el consejo de los mejores especialistas recae en saber encontrar y asimilar los trucos y la valiosa información que estas personas prestan a diario. Parece complicado aunar todo en un sólo punto, pero la labor de Pedro Rojas, Senior manager para los amigos ¿o era al revés?, ha conseguido lo que parecía imposible: reunir en un único libro los consejos de los especialistas de empleo que pueblan nuestras redes sociales.
Hace unos días descubrí al leer un blog que no recuerdo (una verdadera pena) un nuevo gadget denominado Linkwithin. Esta sencilla aplicación recorre los artículos de tu propio blog y realiza listas de tres entradas relacionadas que se anexan de manera automática y dinámica al final de cada artículo.
Si los artículos tienen fotos, muestra las imágenes. En caso de no tenerlas, la aplicación deja enlaces de texto a las lecturas recomendadas. A ver que pone...
Empecé con mi blog un 13 de diciembre de hace dos años, así que hoy empieza mi tercer año dedicando ilusión y tiempo a este proyecto. Mil gracias a todos los que leéis, comentáis y/o me apoyáis en esta aventura. Y parece que fue ayer...
Os dejo enlazadas las dos primeras entradas, curiosamente la de elegir el nombre es una de las más visitadas.
Pasa ya una semana de todo el revuelo organizado tras el descubrimiento de que la Ley de Economía Sostenible trae en su articulado una medida capaz de vulnerar el estado de derecho y permitir a una Comisión política nombrada a dedo decidir que páginas web puede cerrar y cuando hacerlo.
Ya no serán necesarios los jueces, basta con incomodar a quien no debas para que una pandilla de vividores pesebreros decida coartar tu libertad. La sospecha de que instituciones como el SGAE manejarían este "tribunal popular" al más viejo estilo guerracivilista son altas.
Pero todo es mentira. Y para luchar contra esa mentira se alzan miles de honrados ciudadanos hartos de que politicuchos incapaces de hacer avanzar un país entren en sus casas a controlar sus vidas y cobrar sus impuestos revolucionarios.
Es decir, conclusión uno, la ley vigente si permite luchar contra la piratería.
Es decir, conclusión dos, que los temibles piratas actúan en solitario desde una habitación subarrendada en una ciudad de provincias. Ummm. No parece un negocio muy rentable este de la piratería.
Es decir, conclusión tres, que una ley que ataca los derechos de 20 millones de internautas se justifica en aras de luchar contra un caso aislado que ganó la friolera de 1700 euros en cuatro meses con su actividad ilegal. 425 euros al mes. ¡¡¡Caray!!! Que serán capaces de hacer en una ley contra la corrupción en los partidos políticos, ups, perdón, que eso no se investiga en este país, no vaya a ser que nos hagamos daño...
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
En unos días se cumplen dos años del arranque de mi blog personal. En su día elegí un diseño cualquiera y, aunque lo personalicé, había aguantado bastante mal el paso del tiempo.
Porque dos años en Internet son muchos años, para que vamos a engañarnos. Por aquel entonces twitter y facebook no pasaban de un puñado de usuarios en España y los blogs eran algo en franco ascenso pero sin una reputación blindada como ahora.
El caso es que, aprovechando los recursos que ofrece la web, he adaptado una plantilla ya existente (en el pie de página figura el autor y todos los créditos necesarios) y tras un buen rato de experimentos he puesto en marcha la nueva adaptación.
Novedades en cuanto a herramientas y añadidos, pocos. Ahora la búsqueda es mucho más rápida y, como novedad, puedes suscribirte a las actualizaciones de artículos por correo electrónico gentileza de los servicios de feedburner.
Me gustaría contar con tu opinión sobre el cambio y tus sugerencias acerca de herramientas a añadir o detalles a pulir. Ya sabes que en la Web 2.0, de la que este blog forma parte y gusta de hablar, todo está en construcción siempre, en versión "Beta" que dirían los más snob.