Modelos Disruptivos

Un modelo disruptivo es un modelo que rompe con todo lo anterior para llegar a su objetivo. Ese cambio de plano, normalmente se traduce en ahorros de costes diferenciales, mejoras de la calidad exponenciales y cambios integrales en la forma de hacer las cosas, supone la aparición de nuevos jugadores y una nueva competencia para crear un nuevo terreno de juego al que no se habría llegado por la evolución de los modelos existentes.

Las agencias de viajes nunca habrían podido llegar a ser AirBnB, o, por mucho tiempo que esperemos, unos grandes almacenes como El Corte Inglés no pueden convertirse en Amazon. Qe no lo puedas llegar a ser, no quiere decir que no puedas competir, eso es harina de otro costal. Una vez escuché decir a Genís Roca que Internet tiene una bala de plata para cada modelo de negocio, es decir, que la llegada de Internet a un sector lo pone patas arriba en un periquete.

¿Y como consiguen esas pequeñas startups adelantarse a los jugadores tradicionales? Lo veremos con un vídeo de sólo dos minutos:


Tres internacionales japoneses baten a 100 pequeños compatriotas gracias a su determinación, talento y ventajas competitivas clave ¿no os suena? una empresa tradicional defendiendose de una startup de crecimiento rápido no es muy diferente y, lo curioso, es que casi desde el primer fotograma del vídeo ya adivinamos el final.

Recetas

Aunque pueda parecerlo por el título, no vengo a hablar de cocina ni de farmacias. Las recetas que han motivado este artículo están relacionadas quizás con las primeras, tan de moda gracias a programas de la televisión como Master Chef.

Pasemos primero por la wikipedia: una receta de cocina es una descripción ordenada de un procedimiento culinario. Suele consistir primero en una lista de ingredientes necesarios, seguido de una serie de instrucciones con la cual se elabora un plato o una bebida específicos.​ Suele incluir en algunos casos una lista de los utensilios de cocina adecuados para su realización. Ocasionalmente incluye una descripción social, histórica que motiva la receta.

Hoy quiero recomendaros un par de sitios de recetas, pero no para cocinar, sino para conseguir complejos objetivos a partir de elementos básicos bien conjuntados y encadenados convenientemente. Ya las había utilizado en el pasado, pero tras el firme propósito que contaba ayer de volver a echar gasolina a este blog, he preparado la siguiente receta:


Lo que traducido al castellano es: Cuando un artículo, como éste, se publique, entonces crea un tweet, un mensaje en el muro de facebook y un artículo en linked in. Todo ello de forma automática y desatendida.

Se pueden hacer procesos más sencillos o complejos, juntando diferentes entornos y programas, pero la existencia de este tipo de servicios como "If This Then That" (IFTTT - www.ifttt.com) o Flow de Microsoft (https://flow.microsoft.com/es-es/) están preparando el camino para esos automatismos que la internet de las cosas (IoT) y la inteligencia artificial nos van a traer nos están trayendo ya.

Reestrenos

"El milenarismo va a llegar"
Andaba yo rumiando retomar la acción periódica en el blog, algo que con el tiempo y los cambios personales había ido decayendo ostensiblemente a lo largo de los últimos años, pero que de forma insistente me volvía a la cabeza con, cada vez, más sensación de culpa por no estar siendo fiel a mi mismo.

¡De hoy no pasa! y entonces, sin tener muy claro sobre qué escribir, me conecté con el firme propósito de hacer camino al andar. Lo que no esperaba es un aviso de Google invitándome a comprar el dominio www.jaimecuesta.com, algo que nunca había tenido a mi alcance por obra y gracia de un homónimo mío en Colombia.

Pero ya es mío. Una señal que me reafirma en retomar glorias pasadas publicando cosas de aquí y de allá: intentando explicar el mundo a la vez que le busco un significado a lo que me voy encontrando.

Gracias como siempre por estar ahí.

De gurú a influencer

Nos encanta etiquetar. A nosotros mismos o a los demás, bueno, a los demás quizás nos gusta todavía más. El caso es que yo siempre he flirteado con la etiqueta de gurú, de gurú friki, pero de gurú al fin y al cabo.

En tiempos pasados esa etiqueta me llevó a la radio, a eventos, incluso me reportó algún que otro regalo, pero desde que no escribo con asiduidad ni en blogs ni en twitter (quiero pensar que por la llegada del quito hijo hace ya más de un año) este tipo de contactos habían desaparecido.

Hasta que hace unos días, en twitter, surgió la pregunta en un tweet público:

- "Hola Jaime. ¿Nos podrías seguir? Queremos enviarte un DM para proponerte algo que seguro que te interesa. ¡Gracias!"

¿Desconfío o confío?  Les di el voto de la confianza. Poco tenía que perder y detrás de la pregunta estaba nada más y nada menos que Movistar

Al poco tenía el resto de la oferta, ya por mensaje directo (DM), me remitían entradas para los playoff de la liga ACB con tan solo meter un hashtag #movistarlikes en tres tuits sobre el encuentro entre el Real Madrid y el Andorra.

Acepté el reto y automáticamente pasé a ser un influencer en las redes. Mis tuits tenían precio. Por si fuera poco, me remitieron en el mismo envío otras entradas para un hipotético tercer partido que finalmente fue necesario para cerrar la eliminatoria. Doble ración de influencerismo.

Si a alguno le molestó que vendiera mi cuenta al capitalismo, pues que se calme. Mi postura en las redes es de absoluta transparencia, WYSIWYG (What You See Is What You Get). En ningún caso los vendería a causas en las que no creyese o que me provocasen cualquier tipo de conflicto.

Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos

Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos... así cantaba Siniestro Total hace 30 años y esas mismas preguntas nos hacíamos en una comida con buenos amigos aplicándolas a la sociedad, a los países, al mundo que les tocará vivir a nuestros hijos, o incluso a nosotros si los avances de la ciencia nos permiten llegar a ser ese hombre biónico inmortal que puede ser reparado y mantenido ad eternum.

Leo periódicamente en prensa titulares de las carreras más buscadas en el futuro, de lo que deben estudiar nuestros hijos para asegurarse uno de los cada vez más escasos trabajos, que si deben prepararse para trabajos que todavía no existen. El tiempo nos lo dirá. De momento mi amigo Raúl ha lanzado un proyecto que a buen seguro, como todo aquello a lo que le hinca el diente, merecerá la pena. Se trata de Skillopment una iniciativa para capacitarnos en aprender cosas nuevas.

Si hay algo seguro en el futuro es la necesidad de dar respuesta desde uno mismo a esa sucesión de eventos y necesidades a escala mundial en la que estamos inmersos. Y, ante esa situaación, la pregunta es ¿cuáles son las herramientas que tenemos a nuestro alcance? ¿qué elementos y valores debemos inculcar a nuestros hijos para ayudarles al éxito? Pongo cuatro con la esperanza de que los completéis.
  • Flexibilidad
  • Globalidad
  • Cercanía a las personas  
  • Capacidad de trabajo
 No soy capaz de vislumbrar la llegada de un robot que sustituya estos elementos ¿añadiríais o eliminaríais alguno?

Inteligencia Artificial

Los tiempos están cambiando que es una barbaridad. Dentro de nada vamos a tener, algunos ya lo tienen, los coches autónomos a nuestro alcance y todo tipo de "robots" que se adapten a nuestras necesidades.

Los robots son máquinas complejas, por el propósito al que van destinadas y por el propio interfaz que usan para comunicarse. Abstraigámonos de la complejidad del propósito, por ejemplo en el caso del coche autónomo, supongamos que nuestro coche autónomo es una excelente máquina para devorar kilómetros y llevarnos del punto A al B de forma segura en el menor tiempo posible.

Abstrayéndonos del propósito nos centraremos en la interfaz de comunicación con el propio vehículo, es decir, ¿cómo le indicaremos que vamos a tal sitio? ¿cómo le diremos que llevamos especial prisa porque, por ejemplo, llegamos justos de tiempo a un vuelo? ¿cómo le diremos que preferimos ir por la calle Serrano aunque el Paseo de La Castellana sea más rápido?...

Difíciles cuestiones. Para responder a muchas de ellas, los programadores de estos artefactos recurren a la denominada Inteligencia Artificial, con ello consiguen convertir a los dispositivos en máquinas capaces de aprender y capaces de tomar y optimizar decisiones ante situaciones no previstas. Coches que nos reconocerán y nos llevarán por donde nos gusta y al ritmo que nos gusta y que cuando haya obras en la calzada o un atasco no habitual tomarán las decisiones más adecuadas.

Pero si salimos de los robots más dependientes del hardware (como un coche) y nos vamos a robots más "virtuales", la cosa se complica. Nos vamos acostumbrando a hablar con las máquinas, sí, como mi bisabuela hablaba con la presentadora del telediario cuando saludaba al principio de la emisión del programa :-). Charlamos con la máquina que nos identifica en las líneas de atención telefónica, le pedimos a Siri un contacto para llamar o a Google un restaurante cercano.

De momento son máquinas más o menos "tontas", programadas para entenderte y responder a tu pregunta. Pero, no dentro de mucho, nos encontraremos con máquinas cada vez más versátiles, que sepan hablarte en el tono adecuado, gastarte bromas cuando te vean triste o guardar silencio cuando sepan que no estás para nadie. Parece ciencia ficción, pero falta muy poco.

Imaginaros el coche saludando "¡qué bien te veo esta mañana!" y leyendo nuestra cara para interpretar si te ha gustado el saludo y repetirlo al día siguiente o, por el contrario, asegurándose que la siguiente mañana se dejará de colegueo y me saludará con un escueto "Buenos días señor Cuesta". Sin ir más lejos, esta semana @Carlosatmad y yo llegábamos a la conclusión en twitter que cuando batimos de forma continuada los tiempos de trayecto que Google maps facilita en todos los desplazamientos, lo es porque "éste" se deja ganar a propósito para engordar nuestro ego de conductor.

Nos esperan situaciones grotescas, discusiones con nuestro asistente virtual incluídas, o personas que le suelten todos sus problemas a la pobre maquinita. Me atrevo a decir que muchos no conseguirán adaptarse a las nuevas herramientas, o simplemente decidirán no hacerlo, de forma que todo lo que hemos visto en pelis de ciencia ficción irá cumpliéndose de una u otra manera, acaso no recordáis a HAL 9000 en "2001 Odisea en el Espacio" o a los androides de La guerra de Las Galaxias. La línea entre máquina y persona se difumina.

Yo, por si las moscas, me abstendré de hablar mal de mis dispositivos en su presencia, no vaya a ser que el día de mañana tomen represalias.

Honradez

La honradez es un concepto etéreo. Cada uno la entiende a su manera, le asigna unos límites y una importancia, incluso hay personas que se divierten traspasando esos límites sin pensar que ese juego automáticamente está generando un impacto negativo en las personas del otro lado. Siempre hay un damnificado por esa mentirijilla, triquiñuela o tejemaneje.

En el país donde el Lazarillo de Tormes es un héroe o donde algunos se escudan en el "Sistema" para justificar sus desmanes y flaquezas, tenemos que lidiar continuamente con los mencionados límites en la familia, con los amigos o en el trabajo. O asistir sorprendidos, cabreados o asqueados al desfile mediático de determinados personajes de la política o los medios y sus variados conceptos de integridad y honradez.

Ahora más que nunca intento ser honrado conmigo mismo y los que me rodean. Es algo que sólo con los gestos y obras se puede enseñar a tus hijos y que, dados los tiempos que corren, los que te rodean valoran y perciben como se debe. Pasa en casa, en la calle o en el trabajo, no podemos dejar nunca de predicar con el ejemplo.

No te dejes llevar por el lado oscuro...
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