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Una historia curiosa

Os voy a contar una historia curiosa, de esas que sólo pasan en Internet, que me contaron este fin de semana. No la he podido contrastar, pero es de esas cosas en las que el que la cuenta no tiene nada que ganar con la mentira.

Resulta que un grupo de españolitos lleva unos años luchando por sacar adelante un partido político que lucha por la erradicación de la pobreza. Como todo este tipo de formaciones, el dinero no llega para realizar grandes inversiones publicitarias, por lo que aguzan su ingenio para conseguir aparecer en los titulares.

Me contaba una señora ya entrada en años, miembro de dicho partido, que a su hijo se le ocurrió ponerse en contacto con Matt Harding, ese que viajaba por el mundo haciendo un ¿baile? singular en todo tipo de lugares, para pedirle utilizar uno de sus videos como base para editar un video del mencionado partido político.

La historia, como no, tiene final feliz, Matt, un tío con pinta de ser humilde y muy majete, les cede los derechos dada la noble causa a la que se destina el vídeo que podéis ver más abajo.



Una historia pues de globalización, de personas y de valores, por no contar la iniciativa y el arrojo para acceder a una persona aparentemente muy lejana. Y de política, que hablen otros, yo tengo claro a quien no voy votar.

De pueblos por España

Este fin de semana, incluido lunes, hemos aparcado nuestras obligaciones familiares y nos hemos escapado sin niños a conocer Úbeda y Baeza. Dos preciosos pueblos (¿o debo decir ciudades?) que me han traído a la cabeza el impacto sociológico que ha supuesto la llegada de Internet a los pueblos de España.

Y es que Internet y las comunicaciones posibilitan que muchos negocios puedan funcionar sin necesidad de estar radicados en grandes ciudades. Hace 20 años la gran mayoría de los pueblos vivía un lento decaer a medida que sus jóvenes marchaban fuera a estudiar y rara vez volvían de la ciudad al pueblo si no era para visitar a sus familiares y amigos.

Ahora las posibilidades, gracias a las nuevas tecnologías, empiezan a ser más amplias. De entrada ya empieza a ser posible estudiar en muchas ciudades y pueblos donde antes no lo era. Vale, son estudios muy concretos y no generalizables, pero los campus de las universidades más conocidas o los de los nuevos centros eligen poblaciones pequeñas donde el apoyo institucional y social es mucho mayor.

En Baeza pudimos visitar el excepcional Campus de la Universidad Internacional de Andalucía. Hace menos de dos años tuve ocasión de impartir en Tetuán, de la mano de la UNIA, un curso de verano, pero no me había hecho a la idea de lo que supone esta institución para localidades como la mencionada Baeza.

Internet a traído también a los pueblos el turismo denominado "rural". Gracias a las decenas (¿cientos?) de webs dedicadas a los alojamientos rurales, muchos españoles y visitantes de fuera de España han tenido la ocasión de gastar días de sus vacaciones o fines de semana en localidades que ni el mejor de los viajeros sospechaba hace tan sólo pocos años.

Y, por último, Internet está logrando que muchos residentes de estos pueblos tengan acceso a conocimientos, opiniones e información que les permita ver de una forma más objetiva el endogámico mundo de los pueblos y ciudades pequeñas.

En resumen, el mundo comunicativamente plano que defendía Enrique Dans hace unos días pero en un entorno mucho más cercano.
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